jueves, 30 de diciembre de 2010

#5 Ella

Nunca he sabido qué color de pelo tiene Ella, ni el de sus ojos, ni cómo de bellos deben ser sus labios. No sé si Ella, alguna vez, se ha cruzado en mi camino, o si me ha mirado sin yo advertirlo. No sé si alguna vez Ella ha rozado mi brazo, o me ha acariciado la mano o ha llegado a abrazarme, bien fuerte, para quedarse, bajo las sábanas de una cama. Sé que nunca la he reconocido pero que siempre la he estado esperando. Y ahora, que esto ha hecho que vuelva a tenerla presente, me deshilacho pensando en la posibilidad de que a Ella ya la haya tenido soñando conmigo, y de que, incluso, hasta la haya perdido, para siempre. Tiemblo y espero que Tú, amor, no seas Ella. Porque si es así, ¿ahora qué me queda?

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